Historia de Castelldefels

Castelldefels es una ciudad que ha crecido al ritmo de Barcelona. Un grupo de caserones fueron las que formaron la primera población de la zona que hasta el siglo XX no tuvo una auténtica estructura urbana. Con el crecimiento económico de la ciudad de Barcelona y el impulso de la industria del automóvil, Castelldefels se convirtió en lugar de veraneo de muchos barceloneses a mediados los años 50.

Castelldefels está situado en un enclave estratégico por sus pequeñas colinas, que fueron un lugar perfecto para los primeros asentamientos íberos entre los siglos III i II a.C. Lugares como la Muntanyeta y las Colinas del Castillo, de Cal Tiesso, de la Torre Barona y de la Serra d’en Llopart , son algunos de los enclaves donde se han encontrado restos de esta cultura.

Con la llegada de los romanos a Barcino, estos asentamientos se convirtieron en villas romanas dedicadas a la agricultura en general y en la viña de forma particular. De las numerosas descubiertas submarinas de ánforas en la costa entre Castelldefels y Gavà se intuye el importante tráfico comercial marino de la zona hasta el siglo II d.C.

El Castillo de Castelldefels es la construcción más emblemática de esta época. Alzado en una pequeña colina a 59m sobre el mar y construido sobre restos íberos y de una villa romana. Una construcción con varias fases, la primera, del siglo X, una iglesia que luego fue reconstruida al siglo XII y fortificada más tarde durante los siglos XIV y XV.

En 1550 empieza la construcción de una torre defensiva, y luego, en el siglo XVIII se ordena la ampliación de la iglesia, con la construcción de la capilla de saluda, y la ampliación de la fortaleza para defenderse de las incursiones piratas aun habituales en aquellos tiempos.

Castelldefels no tuvo un crecimiento urbanístico entorno del núcleo de origen medieval, a diferencia de otras poblaciones, esta se organizó en casas de campo y barracas sin una estructura urbana predefinida.

Fue en el siglo XX, y después de un crecimiento demográfico importante durante el siglo XVIII i XIX, que Castelldefels no empezó a organizarse y a unir el Pueblo Viejo con las barracas de los pescadores y los núcleos alejados de Les Botigues.

Entre el 1931 i 1932 se elabora un plan urbanístico para la ciudad de Barcelona que contemplaba un vasto complejo urbanístico para los municipios de Castelldefels, Gavà y Viladecans. Este proyecto tenía como objetivo crear “la ciudad de reposo y vacaciones” y pretendía ser un polo de atracción para bañistas y veraneantes de la ciudad condal, especialmente de la clase obrera.

Pero este proyecto fracasó como consecuencia del inicio de la guerra civil y no fue hasta los años 60 y 70 que Castelldefels tuvo un crecimiento del 888% de la población, pasando de 2.000 a 20.000 habitantes y el inicio de 35 urbanizaciones diferentes. Esto fue debido al crecimiento económico de Barcelona y la aparición de una nueva clase enriquecida que vio en Castelldefels un sitio ideal para el descanso y reposo cerca de la ciudad.

A finales de los años 70 se consolidan los cinco distritos de la ciudad: el Centro, El Castell, Vista Alegre, Can Roca, Montemar y las urbanizaciones de Bellmar i Poal, Can Bou i la Platja. Poco después se consolidan los barrios de la Muntanyeta, Can Bou Canyars, Can n’Alaió y Can Vinader.

Hasta llegar a la actualidad, una ciudad abierta, plural, con un urbanismo cuidado, con equipamientos culturales y deportivos, zonas verdes, una ciudad sostenible que posibilita la tranquilidad y el ocio de las personas que viven y la visitan.